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Tras la enorme acogida que tuvo el capítulo de la autoestima emitido semanas anteriores, muchos de vosotr@s me habéis pedido que haga un capítulo más breve con las estrategias más eficaces y sencillas para reforzar de forma rápida el autoafecto sano y seguro. Pues dicho y hecho

La verdad es que es súper importante insistir en el tema de la autoestima, porque no dejo de recibir en mi consulta de forma diaria a cantidad de personas insatisfechas consigo mismas. Personas que se critican todo el tiempo, que se pasan el día sacándose defectos, minimizando sus logros, despreciando sus atributos… Vamos, ¡poniéndose pingando!

 

 

Todo esto es un claro indicador de que mucha gente NO SE QUIERE BIEN. De hecho se tratan bastante peor que a su peor enemigo y claro, con estos hábitos tan desagradables ¡no hay autoestima que lo aguante!

Por eso hoy, voy a reforzar con nuevas estrategias la forma de aprender a quererte mejor, porque cuando uno se estima poco, es mucho más difícil conseguir aquello que uno quiere,  ya que no confía en sí mismo.

Pero antes de darte mis nuevas recomendaciones para que puedas empezar a trabajar contigo mism@ ya, vamos a recordar algunos conceptos básicos sobre eso que los psicólogos llamamos AUTOESTIMA.

La autoestima es la visión que tenemos de nosotros mismos y no tiene nada que ver con si somos más guapos o más feos o más listos o más tontos, porque es la manera en la que nos vemos y nos valoramos. ¡Vamos, si nos gustamos o no!.

La construcción de la autoestima, se inicia en la infancia y al principio, tiene una importancia fundamental la manera en la que nuestros padres nos tratan, porque será de esa interacción de donde surjan las primeras etiquetas negativas o positivas. Es decir, si se hace más referencia a nuestros fracasos “este niño es un vago” o a nuestros logros “esta niña es muy lista”, o si se reprueba nuestra conducta o a nosotros mismos, por ejemplo, no es lo mismo que tu padre te regañe por tirar un vaso a que te diga que eres malo.

Más adelante, la visión que tienen los demás de nosotros también va contribuyendo a que nuestra autoestima se solidifique o por el contrario, se debilite. Es decir, lo que piensan los demás sobre nosotros mismos, influirá en lo que nosotros mismos pensemos sobre nuestra persona. Si esta visión no coincide con la propia, puede provocar una inseguridad que después, prevalezca e influya en el comportamiento futuro. Así se va construyendo nuestra propia VOZ CRÍTICA, la que nos pone pingando.

Pero afortunadamente, podemos neutralizar a ese crítico interior (que es muy pesado), reforzando nuestra autoestima si utilizamos de forma constante estas estrategias:

 

  1. PROHIBIDO INSULTARSE, si algo no te gusta, reconócelo, no pasa nada y proponte enmendarlo, pero no te insultes, porque insultándote lo único que consigues es sentirte mucho peor y desde luego centrar toda tu atención sobre lo que no te gusta, sobre lo que has hecho mal y eso no cambia las cosas, las empeora. Además, estás faltando al respeto a la persona más importante del mundo: tú, y eso no te lo puedes permitir de ningún modo. Al menos trátate con el mismo respecto que le concedes a los demás y seguro que no vas insultando por ahí a la gente o mejor aún, trátate con el mismo respecto que pedirías a los demás para ti.
  1. ELIMINA LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS SOBRE TI. Deja de centrarte en tus defectos y tan pronto te pilles haciéndolo, contrástalo con cosas positivas de ti mismo. Es decir, busca ejemplos que te dejen bien, no que te dejen en evidencia.
  1. ACEPTA QUE COMETES ERRORES. Todo el mundo comete errores. Es normal, forma parte del aprendizaje. Pretender no cometerlos no sólo es imposible sino absurdo. Cuanto antes se entienda esto, antes aprendemos a funcionar bien. ¡Aprendemos a andar cayéndonos!
  1. DEJA DE CRITICARTE. Fíjate en cambio en la cantidad de cosas que haces bien a lo largo del día. Cosas que incluso los demás valoran y te alaban. Anótalas y recuérdatelas a los largo del día. Eso sí, tu objetivo ha de ser conseguir logros, no la perfección.
  1. RECOGE LOS HALAGOS QUE TE HAGAN LOS DEMÁS. No tengas vergüenza por recibir y recoger halagos. Recréate en ese acto. Eso reforzará notablemente la imagen que tienes de ti mismo.

Pero, te preguntarás, ¿cómo se recoge un halago?, pues así de sencillo, cuando alguien te diga que le gusta algo que has hecho o dicho o que llevas puesto, en lugar de cuestionar su halago (es decir, dándole tu opinión sobre si estás o no de acuerdo con lo que el otro piensa), limítate a recogerlo y a darle las gracias: “te gusta como me queda el vestido, ¡qué bien!, ¡como me gusta escuchar eso!, te agradezco que me lo digas o me gusta que me lo digas o simplemente gracias”.

Y ten siempre presente que “si quieres algo, has de luchar por ello. Las cosas no nos caen del cielo, se trabajan y el que se lo trabaja, consigue lo que quiere”

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